Archivo para 'Para consejeros'

¿Qué es la “consejería bíblica”?

¿Una terapia se puede llamar “cristiana” por ser cristiano el terapeuta? ¿Es “bíblica” toda consejería que usa la Biblia como instrumento? Cuando fundamos la Asociación Bernabé, intentamos definir (inspirados por una iniciativa alemana de consejería bíblica) cómo entendemos una cura de almas verdaderamente cristiana y bíblica, lo que se plasmó en nuestras 10 tesis:

10-tesis-para-una-consejeria-biblica-integral.pdf

Jesús, el mejor consejero

Gabriela Hedwig, desde su amplia experiencia como consejera bíblica, nos invita a meditar sobre Mc.9:14-29 como introducción a la dinámica de la consejería cristiana:

elementos-claves-para-la-sanidad-del-alma.pdf

Job, un buen consejero probado

¿Conocías a Job en su faceta de consejero (Job)? Estimó conveniente Dios hacerle pasar por el fuego de la prueba, para hacer de un buen consejero un excelente consejero:

job-mejor-consejero-aun.pdf

Identidad y vida abundante

¿Quién soy? ¿Qué hago con mi vida? ¿Vivo la vida a la que fue destinado? Un cuento nos ilustra estas cuestiones existenciales:

el-hortelano-infeliz.pdf

¡Que se llene el vacío!

La bendición de la dependencia de Dios, un tema crucial en la consejería bíblica:

Todo Depende

¿Qué apasiona a las personas?

¿Qué es lo que apasiona en realidad a las personas, especialmente a las que buscan ayuda o consejo? ¿Qué está pasando en sus corazones? ¿Y qué opina Dios de este asunto? Preguntas importantes sobre las que deberíamos reflexionar si queremos ser buenos consejeros:

Dame tu Corazón

Meta y camino de la consejería bíblica

Cuando intentamos ayudar a otro creyente, ¿cuál es nuestra meta? ¿Y cuál es el camino que escogemos para avanzar hacia esta meta? Otros, mucho antes de nosotros, se han planteado estas preguntas después de años de ministerio…

El Centro de la Consejería Bíblica 

¿Cómo puedo ser un buen consejero?

¿Tienes carga por personas afligidas y te gustariá ayudarles, pero no sabes cómo? Ser un buen consejero es difícil… En el Antíguo Testamento (1 Cr.4:9-10)encontramos una pequenita historia muy interesante de un tal Jabes, que supo encomendar sus inquietudes a Dios de tal forma que acabó sacando el máximo provecho de sus posibilidades en la vida… La siguiente oración nos puede servir de guía en nuestro deseo de llegar a ser buenos consejeros:

Oración para ser un buen consejero

Reflexión navideña

Queridos hermanos,

¿Sabéis lo que es llamar a una puerta sabiendo que el propietario está en casa y no abre, por mucho que llames? ¿O llamar a una puerta y que te digan: “aquí no hay lugar para ti”? - La experiencia de rechazo es una de las más dolorosas de la vida humana…

La vida de nuestro Señor Jesús en la tierra ha sido marcada por este dolor desde antes de nacer hasta el final. Nació en un pesebre, “porque no había lugar para ellos en el mesón”. Aún siendo bebé, tuvieron que huir a Egipto con él para que Herodes no lo matara. Más tarde tuvo que enfrentarse al rechazo de los que le necesitaban, pero de ello no se daban cuenta: “Vino a lo que era suyo, y los suyos no le recibieron”. Rechazo abierto por parte de los fariseos, incomprensión por parte de sus familiares, abandono por parte de muchos seguidores, traición de uno de sus discipulos, negación de uno de sus íntimos, ausencia de apoyo por parte de sus amigos más cercanos en los peores momentos de su calvario… ¡y al final la cruz, con la separación de su Padre! “Varón de dolores y experimentado en quebranto” - aún con todo lo que le esperaba, decidió venir a ser hombre entre hombres para abrirnos el camino a la esperanza y a la paz con Dios. ¡Infinitas gracias le debemos para este increíble sacrifico de amor! Y si sufrimos rechazo en nuestra vida - en una u otra de sus múltiples, y muchas veces sutiles, formas - , nos pueden consolar el ejemplo de nuestro Señor y su compasión genuina para con nosotros por haber sufrido lo mismo y mucho más. ¡Que nuestros corazones se llenen en estas fechas navideñas de gratitud hacia Aquel que ha venido a este mundo para servirnos y salvarnos!

FELICES FIESTAS

En nombre de la Asociación Bernabé de Consejeros Cristianos,

Sigrid Py

Relaciones que agobian

Cosas que nos dominan y relaciones que agobian… Todos conocemos a personas que “se meten” demasiado en la vida de otras, que son demasiado dominantes o que incluso manipulan a otros - consciente o inconscientemente -, que siempre imponen su voluntad y su opinión y no dejan libertad al otro para pensar, ser y actuar de forma diferente, sin cosechar crítica o rechazo. Por otro lado, conocemos a personas que se sienten agobiadas, controladas, manipuladas y hasta abusadas por otras. ¿Y, como este fenómeno se puede producir a un nivel muy sutil, tal vez pertenecemos nosotros mismos a una u otra de estas dos categorías de personas? A lo mejor, por culpa de una limitación malsana de libertad personal, sufrimos o hacemos sufrir nosotros. Innumerables problemas en la vida de las personas y en la nuestra propia - que necesitan consejo sabio de parte de la Palabra de Dios - son el resultado de este tipo de desequilibrio… Se trata en realidad de una confusión de límites: - ¿Hasta dónde tiene otra persona el “derecho” de penetrar en la esfera privada de su semejante, que incluye sus opiniones y decisiones, y hasta qué punto es “responsable” o no del otro y de su vida? - ¿Dónde empieza y dónde acaba la “libertad” del otro, que el verdadero amor cristiano no debe limitar? Hay un libro muy bueno y muy útil (que algunos seguramente ya conocen) sobre esta temática tan crucial: “Límites” de Dr. Henry Cloud y Dr. John Townsend (Ed. VIDA, 2000). También habla de cómo encontrar un equilibrio sano en nuestra vida práctica, laboral, emocional y espiritual. Además de explicar con mucha lucidez, basándose en lo que Dios nos muestra en su Palabra, el fondo de la problemática, nos enseña de una manera muy concreta el camino para salir del desorden y del abuso, estableciendo límites sanos, defenderlos y mantenerlos. ¡Os recomendamos este libro! Será de mucha ayuda para vosotros y para otros. Os añado 2 textos que reflejan la misma temática a un nivel muy sutil, sin abuso, sin rechazo abierto, con toda buena intención de parte de los “superiores”… - pero dañino en la percepción de la persona “inferior”. En realidad, el problema se produce más por la percepción y reacción de la persona dominada que por la manera de ser de la parte dominante. ¡Y allí está la esperanza! No podemos cambiar al otro…, ¡pero podemos cambiar nosotros! Y en esto nos quiere y puede ayudar Jesús. Es lo que hizo en el caso de aquella niña.

Que el Señor os bendiga,

Sigrid Py

Historia de una niña.

Petición.