Quiero dedicar el siguiente poema a todas aquellas mujeres (y hombres) que por alguna triste circunstancia de su vida han optado por anularse como personas y sobrevivir emocionalmente mediante un servicio desproporcionado a las demandas y expectativas de otros. ¡Hay esperanza para una vida mejor, y esta esperanza está en Jesús! (Sigrid Py)
mar
18
